Las adaptaciones cinematográficas originan una división de opiniones, reconocen: a algunos nos entusiasma la idea de ver personajes cónicos y cómo las historias cobran vida en la gran pantalla, de un modo que cumpla con las expectativas (y no que altere o recurra al sensacionalismo) del texto original, la historia y los personajes. Otros creen firmemente que la adaptación nunca estará a la altura de la historia original.
Sin embargo, la lista peca de cierto ombliguismo lingüístico. La única película no rodada en inglés e incluida en la lista de Stylist es Män som hatar kvinnor, basada en Los hombres que no amaban a las mujeres, la primera entrega de la famosísima trilogía de Stieg Larsson, y las propuestas apenas exploran en obras en otro idioma, con excepciones incontestables como Doctor Zhivago, de Boris Pasternak y dirigida por David Lean, o Śmierć Miasta, la autobiografía de Władysław Szpilman, que Roman Polanski transformó en El pianista.
Quizá por esa supremacía anglosajona la lista omite clásicos —en el soporte impreso y en el proyectado— como El gato pardo, de Lampedusa y Visconti, o Los santos inocentes, de Delibes y Camus. Abundan también las películas rodadas en las últimas décadas e, incluso, en los últimos años: El Diario de Bridget Jones, Brokeback Mountain, La red social... ¿Y tú? ¿Qué opinas de esta selección? ¿Prefieres los libros impresos, o en película?

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